Coast

There are 1,390 miles of coastline, where the Pacific Ocean meets Ecuador, but there is so much more to this scenic region than just pristine beaches. The bustling port city of Guayaquil, Ecuador's largest, offers sophisticated hotels, shops and restaurants. Numerous marine and wildlife reserves ensure a rich diversity of flora and fauna. Esmeraldas is the center of Afro-Ecuadorian culture and the birthplace of the Marimba. Choco-holics can indulge their passion by traveling the Cacao Route, visiting three historic cacao haciendas, gaining an in-depth knowledge of (and succulent experience with) Ecuador's renowned chocolate.

VERANO

Hacia 2 horas que la miraba detenidamente. Ella era hermosa, ojos verdes. Su sonrisa perfecta descubría dos agujeritos en sus mejillas cuando reía. Su nombre era una melodía para mis oídos.
La conocí en un lugar al cual no me gustaba ir, pero desde que la vi, no podía hacer otra cosa que pasar por ese lugar, solo para verla. Los breves encuentros eran interminables para mi, buscaba cualquier motivo para sacarle aunque sea una palabra mas. Finalmente me dijo para vernos fuera de ese lugar. Yo estaba encantado y no podía esperar a que se hiciera la noche para verla.
Salimos a pasear y conversamos. Lamentablemente no pude ocultar aspectos en mi que no le cayeron bien y eso la alejo un poco. A pesar de todo la noche termino bien, parecía que había algo entre ella y yo. Fue al otro día cuando se desarmo todo. Fuimos a la playa, no pude evitar expresarle lo mucho que me gustaba y lo mucho que me gustaría que pase algo. Ella no quería, estaba bien así, sola. Yo seguí insistiendo, estaba totalmente seguro de que le pasaban cosas conmigo, tanto como me pasaban a mi. Y fue ahí que vi una gota de agua salada cayendo por el costado de su hermosa mejilla. "¿Estas llorando?", -"No, es el viento". Seguimos hablando y yo no cesaba de rogarle que me diera una oportunidad. Ella siempre contestaba lo mismo pero no me alcanzaba. El sol era muy fuerte y quemaba todo. En eso vi que habían mas gotas de agua salada que eran contenidas por el marco de los lentes de sol que ella usaba. "Estas llorando", le dije, ella solo giro la cabeza y me miro, llena de ternura, llena de dolor.